lunes, 26 de agosto de 2013

Ley Habilitante o  “Trapo Rojo”

“Nunca me cansaré de pedirle a todos que nos quitemos, como quien se quita una telaraña pegajosa, los viejos vicios de la corrupción, la burocratización, la ineficiencia, la incapacidad, la falta de planificación, la falta de trabajo en equipo. ¡Todo eso hay que dejarlo atrás!”“Pido, como pediría por mi vida, y creo que me importa más esto que mi propia vida, que la Revolución Bolivariana se auténtica, que no sea una mentira como tantas ha habido, que no sea otro fracaso. ¡Eso me importa un millón de veces más que mi propia vida!”
Hugo Chávez Frías


El Presidente de la República, Nicolás Maduro, anuncia la solicitud de una Ley Habilitante para (cito)  “combatir la corrupción” y algunos nos preguntamos: Qué entendemos por corrupción? Qué define el gobierno como corrupción? La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece claras competencias al Presidente de la República en cuanto al ámbito de su potestad, tenemos una Ley Anticorrupción, un Código Penal, Una Ley de Estatuto de la Función Pública, Una Ley de Contraloría, y pare usted de contar las sin fin de leyes que desde la cuarta república y en la quinta se han promulgado ya por vía del legislativo o del ejecutivo y que directa o indirectamente regulan la materia. Entonces si entendemos que la corrupción es un hecho social, cultural y educativo, si con las leyes existentes no se ha abortado el problema, en contrario se ha agudizado, si nos dejamos de medias tintas y sabemos que la corrupción es un flagelo que corroe la estructura del estado y de la sociedad  y ese aparato burgués que es el gobierno, es el “cómplice” principal de su avanzada, entonces: Para qué una Ley Habilitante? Vale la pena “negociar” con diputados de la derecha para pactar ese diputado 99 o más? Qué nos jugamos en ello? Cuanto cederemos a cambio de esos saltos de talanquera? De qué nos sirve sumar esos bate quebrados? No creo que el tema sea eminentemente jurídico. Creo imprescindible saldar la inmensa deuda que en materia de revolución educativa no hemos sido capaces de confrontar. Nos quedamos en el necesario tema de la inclusión pero en cuanto a la calidad educativa, la formación del hombre y la mujer nueva  a través de un currículo nacional liberador y constructor de principios y valores revolucionarios, allí, estamos morosos: No estamos haciendo revolución educativa.  Creo que el tema no se resuelve con una norma para que el señor presidente legisle en ese ámbito; Más leyes para que los corruptos de todos los colores, los de derecha y los seudo izquierda violenten y burlen a su antojo? Seguiremos haciéndonos los bolsas y no buscar a los malandros dentro de las instituciones del estado? Seguiremos haciéndonos cómplices del show y argumentando palabras más o menos que lucharemos contra la corrupción cuando a nuestro lado se sienta un ministro, un presidente de empresa del estado, un diputado, un alcalde, un gobernador, un juez, un familiar  u otro funcionario de la estructura gubernamental que cual “secreto a voces” todos saben de sus andanzas pasadas y presentes, que de su patrimonio al ingresar al gobierno al salir o al transcurrir en poco tiempo se ha triplicado muy por encima del salario asignado?. Camarada Maduro si de veras hay voluntad política en su discurso, si va más allá de la demagogia o la oferta electorera, si de veras está dispuesto a dar la pelea “caiga quien caiga” ¡Valla, dele duro! Pero comience por revisar uno a uno su entorno, su tren ministerial, sus compañeros del PSUV, los actuales candidatos a alcaldes colocados a dedo por el PSUV, el alto y medio mando militar, las directivas de las empresas del estado, y quizás: OH SORPRESA! Los corruptos no están tan lejos arranque entonces en destituirlos y colocarlos a la orden de las autoridades competentes y que las mismas hagan su trabajo actúen sin “padrinazgo” o la manipuladora consigna “esto no le hace bien a la revolución” porque lo único que atenta contra el proceso de  construcción revolucionaria y nos aleja cada vez más de la verdadera REVOLUCIÓN,  es ser cómplices  de la corrupción. Al final, seremos otro corrupto o corrupta más por omisión más que por ignorancia. Compatriota para eso le aseguro no necesita una Ley habilitante lo que necesita es decisión política y acción ética que lo respalde y en consecuencia: ACTUAR!!! Cuando veamos rodar las cabezas de los que “militan” a conveniencia en las filas revolucionarias con mayor énfasis y ética iremos tras esos, los visibles o no de la derecha, los bandidos de la oligarquía empresarial que con la complicidad de funcionarios del gobierno desangran a nuestro pueblo… Y, no olvide la revolución comienza en Educación, tarea por demás pendiente.

María del Rosario Rodríguez Sosa


@marirosi4

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