Ley Habilitante o “Trapo
Rojo”
“Nunca me cansaré de pedirle a todos que
nos quitemos, como quien se quita una telaraña pegajosa, los viejos vicios
de la corrupción, la burocratización, la ineficiencia, la incapacidad, la
falta de planificación, la falta de trabajo en equipo. ¡Todo eso hay que
dejarlo atrás!”“Pido, como pediría por mi vida, y creo que me importa más esto
que mi propia vida, que la Revolución Bolivariana se auténtica, que no sea
una mentira como tantas ha habido, que no sea otro fracaso. ¡Eso me
importa un millón de veces más que mi propia vida!”
Hugo Chávez Frías
El Presidente de la República,
Nicolás Maduro, anuncia la solicitud de una Ley Habilitante para (cito) “combatir
la corrupción” y algunos nos preguntamos: Qué entendemos por corrupción? Qué
define el gobierno como corrupción? La Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela establece claras competencias al Presidente de la República en
cuanto al ámbito de su potestad, tenemos una Ley Anticorrupción, un Código
Penal, Una Ley de Estatuto de la Función Pública, Una Ley de Contraloría, y
pare usted de contar las sin fin de leyes que desde la cuarta república y en la
quinta se han promulgado ya por vía del legislativo o del ejecutivo y que
directa o indirectamente regulan la materia. Entonces si entendemos que la
corrupción es un hecho social, cultural y educativo, si con las leyes
existentes no se ha abortado el problema, en contrario se ha agudizado, si nos
dejamos de medias tintas y sabemos que la corrupción es un flagelo que corroe
la estructura del estado y de la sociedad y ese aparato burgués que es el gobierno, es
el “cómplice” principal de su avanzada, entonces: Para qué una Ley Habilitante?
Vale la pena “negociar” con
diputados de la derecha para pactar ese diputado 99 o más? Qué nos jugamos en
ello? Cuanto cederemos a cambio de esos saltos de talanquera? De qué nos sirve
sumar esos bate quebrados? No creo que el tema sea eminentemente jurídico. Creo
imprescindible saldar la inmensa deuda que en materia de revolución educativa no
hemos sido capaces de confrontar. Nos quedamos en el necesario tema de la
inclusión pero en cuanto a la calidad educativa, la formación del hombre y la
mujer nueva a través de un currículo
nacional liberador y constructor de principios y valores revolucionarios, allí,
estamos morosos: No estamos haciendo revolución
educativa. Creo que el tema no se
resuelve con una norma para que el señor presidente legisle en ese ámbito; Más
leyes para que los corruptos de todos
los colores, los de derecha y los seudo izquierda violenten y burlen a su
antojo? Seguiremos haciéndonos los bolsas y no buscar a los malandros dentro de
las instituciones del estado? Seguiremos haciéndonos cómplices del show y
argumentando palabras más o menos que lucharemos contra la corrupción cuando a
nuestro lado se sienta un ministro, un presidente de empresa del estado, un diputado,
un alcalde, un gobernador, un juez, un familiar
u otro funcionario de la estructura gubernamental que cual “secreto a voces” todos saben de sus
andanzas pasadas y presentes, que de su patrimonio al ingresar al gobierno al
salir o al transcurrir en poco tiempo se ha triplicado muy por encima del salario
asignado?. Camarada Maduro si de veras hay voluntad política en su discurso, si
va más allá de la demagogia o la oferta electorera, si de veras está dispuesto
a dar la pelea “caiga quien caiga” ¡Valla, dele duro! Pero comience por revisar
uno a uno su entorno, su tren ministerial, sus compañeros del PSUV, los
actuales candidatos a alcaldes colocados a dedo por el PSUV, el alto y medio
mando militar, las directivas de las empresas del estado, y quizás: OH SORPRESA! Los corruptos no están tan lejos arranque entonces en destituirlos y
colocarlos a la orden de las autoridades competentes y que las mismas hagan su
trabajo actúen sin “padrinazgo” o la manipuladora consigna “esto no le hace
bien a la revolución” porque lo único que atenta contra el proceso de construcción revolucionaria y nos aleja cada
vez más de la verdadera REVOLUCIÓN, es
ser cómplices de la corrupción. Al final,
seremos otro corrupto o corrupta más por omisión más que por ignorancia.
Compatriota para eso le aseguro no necesita una Ley habilitante lo que necesita
es decisión política y acción ética que lo respalde y en consecuencia: ACTUAR!!!
Cuando veamos rodar las cabezas de los que “militan” a conveniencia en las
filas revolucionarias con mayor énfasis y ética iremos tras esos, los visibles o
no de la derecha, los bandidos de la oligarquía empresarial que con la
complicidad de funcionarios del gobierno desangran a nuestro pueblo… Y, no olvide
la revolución comienza en Educación,
tarea por demás pendiente.
María
del Rosario Rodríguez Sosa
@marirosi4